domingo, 7 de septiembre de 2008

Una soledad mejor



Esta noche, es una noche más de soledad, otra noche sola,
pero menos sola.

Esta noche, puedo ver en mi interior, puedo oír mi corazón, puedo sentarme y leer,
puedo abrir mi ordenador, puedo escribir, como ahora, porque quiero, sin temor.

Esta noche estoy sola y también me siento sola, pero esta noche estoy sola
y es mejor, es mucho, mucho mejor.

Ésta, es otra soledad, menos dura, más calmada, sin tensiones, sin miradas que te insultan,
sin palabras que te matan, sin reproches en silencio, sin estar presa en tu casa.

Esta noche, es una noche más de soledad, pero esta noche estoy sola y es mejor,
es mucho, mucho mejor.


(Encarna Hernández Vizcaíno)

domingo, 24 de agosto de 2008

PUEDO


Siento que siento, porque te olvido.
Venzo mi pena; puedo llorar.
Logro apartarme de tu camino.
Puedo volver, y empezar...


(Encarna Hernández Vizcaíno)

domingo, 15 de junio de 2008

¡Que nada me impida soñar!



Aunque el aire se empañe de ausencias,
aunque el sol evapore este mar,
y el rocío me cubra de sombras,
y la luna se oculte y se esconda,
y el sonido eternice las horas,
y mi alma se enferme sin más,
y...
Aunque sólo un suspiro me quede,
¡que nada me impida soñar!


(Encarna Hernández Vizcaíno)

lunes, 9 de junio de 2008

Es difícil.


Es una situación difícil, amarga, completa de decepciones, carente de esperanza.

Es algo que me perdura desde mucho tiempo atrás en lo más hondo del alma.

Algo que es difícil desechar, difícil desechar agravios, chantajes emocionales,
falso amor, envidias, mezquindades, daños al alma y al corazón, insultos disfrazados
de ignorancia, malas artes, engaños y manipulación.

Es difícil desprenderse de ataduras permanentes, cortar nudos sin ayuda, deshacerse del dolor.

Es difícil, muy difícil, es difícil esta lucha por ser yo.


(Encarna Hernández Vizcaíno)

sábado, 3 de mayo de 2008

FRÁGIL

Eres la más sensible de las mujeres,
tienes el alma frágil como el cristal,
hueles a hierba verde y a amaneceres,
vives con agua limpia y algo de pan.

Sientes que habrá otro mundo sin injusticia,
luchas contra corriente intentando dar,
vives cada minuto como un segundo,
sueñas cada segundo un minuto más.

Creas tu propio mundo de poesía,
sola, ante otro mundo de irrealidad,
ése, que algunos quieren cuando te miran,
ése, que algunos buscan y no verán.

Eres la más sensible de las mujeres,
tienes el alma frágil, como el cristal.

(Encarna Hernández Vizcaíno)

jueves, 10 de abril de 2008

Caminar..


La vida es un continuo caminar, nada queda permanente bajo tus pies,
nada queda inerte a tu mirada, todo va cambiando de color.

Mueves sensaciones, cambias de sentido al corazón.


(Encarna Hernández Vizcaíno)

lunes, 24 de marzo de 2008

EL REFLEJO

Poco a poco renunció,
aceptó sus canas,
los pliegues de su piel,
la paz de su calma.

Cerró los ojos, sonrió,
encerró su espíritu,
y su inmensa luz se apagó.

Mientras,
en algún otro lugar del alma,
una pequeñita llama se encendió.

Apenas recordó nada,
ni una caricia, ni una mirada,
sólo el rayito de esperanza
que su corazón filtraba.

Esperanza de una vida
que con ella amaneció,
esperanza de estar viva.

El reflejo de una luz,
el reflejo de una voz,
el reflejo de otra vida
que hasta su alma llegó.


(Encarna Hernández Vizcaíno)

domingo, 23 de marzo de 2008

UN SUSPIRO

Deseo resaltar lo invisible de un suspiro,

exhalarlo sin amargura y sin voz,

impregnarlo de calor y sentimiento

y enviarlo a traspasar tu corazón.


(Encarna Hernández Vizcaíno)

jueves, 13 de marzo de 2008

QUIERO VENCER



Evocaré mis sueños junto al mar,
descifraré la forma en que lo hacía.

Quiero vencer la oscura realidad,
quiero que brille el sol,
que resplandezca el día.

Aspiraré de nuevo olor a mar,
suplicaré del cielo valentía.

Quiero vencer los días del dolor,
quiero que surja el aire,
que respire mi vida.



(Encarna Hernández Vizcaíno)

domingo, 24 de febrero de 2008

Mariposas


Esas mariposas elevan sus alas,
despliegan colores delante de mí,
salpican al aire su polvo desnudo,
ahuyentan fantasmas que intentan surgir.

Esas mariposas sensibles del alma
adornan mi espacio sin dejarse ver,
las tengo prendidas en lo más profundo,
quieren darme alas y hacerme soñar.

Mariposas bellas, frágiles y etéreas,
como la belleza que intento crear.

Mariposas simples, como mi cabeza,
dejadme que sueñe llegar hasta el mar.

Que dure un suspiro,
como las caricias que otorgan tus alas.

Mariposas tiernas,
dejadme mirar desde mi ventana.

Dejadme sentir desde mi locura.

Dejadme escuchar las olas del mar.

Esas mariposas se elevan en mí,
vuelan y se paran,
descansan aquí.

(Encarna Hernández)

domingo, 17 de febrero de 2008

A MI ABUELO JOAQUÍN

Todo parecía perder sentido el día que desaparece
pero luego me di cuenta de que él conmigo crece,
que él no pierde la esperanza
de que en mi corazón esté vivo, sin nada que temer
porque lo hace cada día y está siempre conmigo.

Me contaba esas historias que todavía recuerdo
si caía o no lo hacia,
que a sus problemas vencía.

Y eso hice yo, vencí el no verle
y solo en mi corazón tenerle.
y aunque todavía llore su ausencia
sigo sintiendo su presencia.


(Alba Hernández Fábrega)

miércoles, 13 de febrero de 2008

Desde ángulos distintos


Seguramente estás ahí,
igual que yo estoy ahí,
desde ángulos distintos,
percibiendo la misma luz.


(Encarna Hernández Vizcaíno)

martes, 22 de enero de 2008

QUE NI VIVO

Hace tanto tiempo
que ni escribo,
que ni leo,
que ni vivo.

Que ni puedo
pensar con
claridad,
que ni siento.

Ni percibo ya
mi aliento,
que ni vivo,
que ni siento.

Que ni veo en
la oscuridad,
que ni el corazón
me late de tormento,
que ni vivo.

Que ni siquiera me
importa la mentira
o la verdad,
que ni siquiera
pienso,
que ni vivo,
que ni siento.





(Encarna Hernández Vizcaíno)  (año 97)

sábado, 5 de enero de 2008

Solos..


A veces buscamos no estar solos para no volvernos locos, y otras veces nos volvemos locos buscando no estar solos, pero la realidad es que todos estamos solos.

Intentamos no estarlo, pero cuanto más lo intentamos, más nos separamos de nosotros mismos y más solos nos sentimos.


Encarna Hernández Vizcaíno

viernes, 23 de noviembre de 2007

La meta











El horno está preparado,
ardiendo sin descansar,
para quemar a esa gente
que a gritos piden entrar.

Entraran los reyezuelos
que avasallan con su fuerza,
los que matan y después justifican
su violencia.

Entraran los potentados
que trafican con la mierda,
entraran sus cabecillas,
sus emisarios de guerra.

Entraran los santurrones
que predicando inocencia,
esconden bajo ese manto
sus delirios y miserias.

Entraran falsos patriotas
que utilizan la bandera
para machacar a otros;
sin importar de qué tierra.

Entrarán los gobernantes
que a su pueblo no respeta.

Los que viven sin piedad,
los que producen miseria,
los que pueden y no dan,
los que matan las conciencias,
los que difaman a otros a cambio
de unas monedas.



Todos en la fila están
apretujando la puerta,
pidiendo a gritos entrar
para quemar su vergüenza.

Y todos sin descansar
avanzan con impaciencia
para llegar los primeros:

¡Al infierno!

¡Que es la meta!

(Encarna Hernández Vizcaíno)

lunes, 12 de noviembre de 2007

Sueños de Otoño

Es una noche de sueños,
donde los recuerdos 
huelen a besos,
donde curan las heridas
y desaparece el miedo.

Es una noche de viento, 
donde el aire es poesía,
donde se inspira el poeta 
oyendo su melodía.

Es una noche de otoño, 
donde renace el misterio,
donde los sentidos vuelan 
acabando con el tedio.

Donde la pasión aflora,
donde fluye la ilusión,
donde pierdes la cordura 
y te envidia la razón.

Es una noche de lluvia 
donde resplandece el alma,
donde su murmullo da 
verdadera paz y calma.

Donde vuelve a palpitar 
mi corazón,
donde vuelve a renacer
la confianza, 
donde siempre quiero estar, 
aunque no esté, 
donde sueño y soñaré 
con esperanza.

Es una noche de sueños 
lo que estoy soñando yo, 
sueño, y riego mi sueño,
con sueños del corazón.


(Encarna  Hernández Vizcaíno)

jueves, 8 de noviembre de 2007

He aprendido a no temer

He aprendido a no temer.

El temor es el primer paso
a la obediencia ciega.

La obediencia ciega
el primer paso al tropiezo.

El tropiezo el primer paso
a la caída.

La caída el primer paso al dolor.

El dolor es el primer paso
para aprender a no temer.


Encarna Hernández Vizcaíno

miércoles, 24 de octubre de 2007

Al final de tus días

A partir de cierta edad, no importan las causas perdidas, no gritas por cambiar nada, ni pides que haya justicia, no te interesan los juegos, no piensas en la esperanza, ni tienes ya más anhelos que dormir de una tirada.

A partir de cierta edad, no te interesan los sueños, nada parece importante y nada te quita el sueño.

Te conforma una mirada, agradeces la sonrisa,
y te alegra, simplemente, el roce de una caricia.

Hoy, 14 de febrero de 2017, hace diez años que te fuiste... y así continúo recordando tus últimos días, mi padre querido.

martes, 17 de julio de 2007

Ser tu luz

Necesito sentir un inmenso deseo que me abrase por dentro;
que me empuje a gritar a este mundo, a su gente, o al cielo.

Que me ayude a pedir en tu nombre una luz que no agote la mía,
y que obligue a mi alma a exigir esa paz que me dan tus caricias.

Necesito decirle a la luna que evite brillar en mi nombre;
y pedirle, o rogarle, o llorarle, para ver si se esconde.

Necesito ser yo quien refleje mi luz en tu espejo,
y quien te haga sentir el sabor que imaginas de mí,
todo el tiempo.

Despertar con mi luz la pasión y el ardor
de tu cuerpo.

Y dejar de mirar, tras la luna escondida,
para ver si te tengo.


Encarna  Hernández Vizcaíno

viernes, 22 de junio de 2007

Sé bien como soy

Sé bien como soy.
Pero a veces me siento ignorada y lo olvido.

Sé bien como soy.
Siempre vuelvo a remontar y a esperar, o mejor, a no esperar.
Vuelvo a confiar en mí, en mis sentimientos, en mi capacidad para absorver la vida,
en mi capacidad para no quedarme estancada en el olvido.

Sé bien como soy.
Un sí es implicar al corazón en lo bueno y en lo malo,
es abrir mis sentimientos y aceptar la entrada,
es dar voz a las emociones y volcarlas hacia afuera.

Un sí, no es un sí pero no, y un no, es simplemente no.

Sé bien como soy.

Es grande mi fuerza;
he sobrevivido, he soportado, he remontado,
he recuperado la esperanza, a veces,
algo impensable, hasta la ilusión.

Pero sé bien como soy.

Sé lo fácil que resulta herirme,
y lo fácil que olvido quererme,
y lo pronto que aprendo a olvidarme.

Debería ser tibia, pero no puedo,
sería más fácil, pero no puedo.

He nacido así; sé bien como soy.

Encarna Hernández Vizcaíno

jueves, 31 de mayo de 2007

UNA VARITA MÁGICA

Me gustaría tener una varita mágica y rescatarme a gotitas la ilusión,
salpicarlas sobre tu cabeza,
llenar con ellas el vacío de tu alma.

Traspasarte la dulzura de mi corazón con sólo mirarte.

Y abrazarte.

Y al dormir a tu lado,
transmitir mi energía a tu cuerpo cansado.

Y besarte.

Contemplar tu hermosura,
transferirte calor.

Y amarte.

Y sentir mis latidos fundirse en los tuyos.

Y dejarte mi fuerza,
y dejar de ser yo,
y después...

Olvidarte.


lunes, 16 de abril de 2007

DELIRIOS ROMÁNTICOS

Prefiero no escribir si nadie va a leerlo.
De jovencita creía que sí, que nadie debería leer nunca mis delirios románticos, ni siquiera las anotaciones de mi ir y venir diario, y si alguien lo hubiese hecho, habría significado una intrusión a mi yo más secreto, una amenaza para ese mundo interior de sueños y deseos que empezaba a descubrir.
Pero fue después de una década de sueños plasmados en mis cuadernos, cuando las realidades de la vida, los planteamientos de futuro, las obligaciones adquiridas y otras necesidades inmediatas que se fueron creando, desvanecieron a aquellos príncipes y a aquellos delirios, y comenzó una etapa de realidades en las que, ni por asomo, me dejarían pensar en romanticismos, menos aún, escribirlos.
Es una etapa frenética en la que te olvidas de todo; has de cuidar a tus hijos, cuidar de su educación, trabajar en la casa, trabajar fuera de la casa, pagar la casa, pagar los gastos de la casa, pagar el coche, el seguro del coche, el impuesto del coche, las reparaciones del coche, las multas del coche, los cumpleaños, los nacimientos, las comuniones, los entierros, los padres, los suegros... 
Una retahíla que no se acaba nunca y que durante esos años te ha mantenido tan ocupada que olvidaste todo; olvidaste la noción del tiempo, las ilusiones, y hasta de ti.
Pero todo pasa, como dice Serrat, o como diría Machado, y cuando crees que eres un ser imprescindible para tus hijos, tu casa, tus padres, o tu esposo, si aún lo tienes, descubres que estás en los cincuenta y que te has quedado sola.
Reaccionas poco a poco mientras te das cuenta de que cada cual tiene su vida y su ilusión, y que hasta tu esposo, si continua ahí, ha evolucionado por caminos diferentes a los tuyos. Te vas dando cuenta de que los que tanto exigían de ti, ahora, te dicen que en lugar de preocuparte por ellos te ocupes más de ti.
Es entonces cuando intentas retroceder veinte o treinta años en el tiempo.
Deseas recordar qué era lo que daba ilusión a tu vida antes de hacerte imprescindible, te emociona recordar lo feliz que te hacía escribir, como disfrutabas inventando príncipes azules en un mundo maravilloso, y buscas aquel diario donde escribías tus sueños más íntimos, y, según vas leyendo, descubres que lo que escribías eran sólo delirios románticos equivocados, delirios de una niña que aún no sabía identificar lo real de lo irreal, pero que, aun así, te hace bien recordarlo.
Y es a partir de ese momento cuando valoras, ya con más calma, esa madurez a la que has llegado sin darte apenas cuenta, y te conciencias de todo lo que tus hijos te han enseñado en el camino, y reconoces el valor de la paciencia, de la comprensión, de saber escuchar, de saber callar, de la amistad, de la fidelidad, y aprendes a disfrutar de esas pequeñas cosas que antes ni siquiera veías, entre ellas, escribir.
Ahora lo estoy haciendo, escribir me gusta, me hace disfrutar, me gusta perderme en esos delirios, no en los que me negaba a compartir en mi adolescencia, aquellos ya no existen, se perdieron eternamente junto al desgaste de la inocencia.
Tal vez sí continúan siendo delirios románticos, delirios ficticios vestidos de una realidad subjetiva, una realidad inventada, una que sí ayude en este camino de madurez impuesta por la fuerza de los años, pero son delirios de escritora que ya no quiere quedárselos sólo para ella, que desea soñarlos en voz alta y compartirlos.
Disfrazarse de ellos, contagiar emociones y sentirse viva. Viva para enamorarse, para sentir pasión, para sufrir un desamor, para llorar, reír, equivocarse, rectificar, intentar con su escritura que alguien frente al papel o a una simple pantalla, pueda apenarse, disfrutar, emocionarse, identificarse, o, simplemente, leerlo sin más.
Para eso escribo, ahora lo sé, y si nadie me leyera; preferiría no escribir.

    (Encarna Hernández Vizcaíno)







jueves, 12 de abril de 2007

Como un goteo

Eres como una fuente que va manando palabras bellas.
Palabras que fluyen del interior y dan ilusión a mi alma.
Palabras, que han surgido como un goteo, lento, misterioso. 
Un goteo, que ha ayudado a construir, en esta cueva seca y profunda, 
un manantial de pequeñas esperanzas.


martes, 27 de marzo de 2007

Un día en algún lugar...

Un día, en algún lugar,
veré amanecer despacio,
sentiré la brisa suave rozando sobre mi piel,
y oleré el cálido aliento que desprende tu recuerdo.

Un día, en alguna parte,
notarás la brisa suave rozando sobre tu piel,
verás despuntar el alba,
y escucharás mi canción.

Un día, en algún lugar,
se encontrarán nuestras voces,
que llegarán desde lejos
arrastradas por el viento.

Un día, en alguna parte,
en algún lugar del mundo,
veré iluminarse el cielo,
al cruzar tú la mirada con la mirada del sol.

Y en ese día,
ya nada será lo mismo,
resurgirá el resplandor de las cenizas de anoche,
y brotará la dulzura que hay en nuestros corazones.


(Encarna Hernández Vizcaíno)
(Foto: Pepe Vico Arias)

sábado, 10 de marzo de 2007

La alhambra


Soy la gloria para ti,
el milagro del amor,
la bendición de la vida.
Soy el territorio de la luz
y uno de los siete nombres
del paraíso.
Existo, para sembrar de melancolía
la memoria del mundo,
y de ensueño el alma de los hombres.
Soy el amor que perdura, la palabra viva
y el poder de Dios.
Cierra los ojos, y estaré siempre contigo.

(Carlos Cano)
Foto: Víctor Ovies.

lunes, 26 de febrero de 2007

Esperanza


Cuando surja un sentimiento que rechace mi mente,
y una pequeña ilusión, la ciegue,
tendré esperanza.

Cuando oiga el susurro de un sueño,
y me niegue a escuchar la razón,
tendré esperanza.

Cuando pueda apartar al realista,
y juntarme al que inventa verdad,
viviré otra historia, otra vida;
crearé una nueva esperanza.

Encarna Hernández Vizcaíno